Cuando un puesto no está claro, la organización paga dos veces: primero en fricción… y luego en resultados.
Un puesto puede tener responsabilidades claras y seguir siendo un mal puesto.
Si no define qué resultados debe generar, cómo se mide su éxito y qué impacto tiene en el negocio, la selección se vuelve imprecisa.
La pregunta es: ¿su descriptivo de puesto realmente ayuda a seleccionar mejor?